viernes, 13 de abril de 2018

Nuestra Alba de los besos rojos juega a ser bibliotecaria


A veces la vida y tu profesión se unifican  para poner, en tu camino, a seres extraordinarios que vienen a iluminar tu mundo. Esos seres, pueden ser grandes o pequeños, el tamaño en realidad no importa, solo el brillo que traen consigo. Este es el caso de nuestra usuaria Alba que ha ido creciendo con nuestra biblioteca y en nuestros corazones.
Alba llegó a la vida de esta bibliotecaria, como Ardilla lectora, y como la oruga que se transforma en mariposa, pasó a ser Ratoncito de biblioteca, para acabar convertida en Unicornio lector.
Y sorpresas te da la vida, sorpresas que te llenan, y recompensan con creces todo el esfuerzo realizado. Ahora Alba, nuestra Alba, la de los besos rojos, juega a ser bibliotecaria. Lo hace en su hogar, con toda la naturalidad del mundo, como si formará parte de ella misma.
Expone libros en la estantería, conoce la importancia de la colocación en la biblioteca, prepara su mesa: un ordenador, su taza con bolígrafos, de todas las formas y colores. Y se prepara para ejercer uno de los trabajos más cotidianos del bibliotecario: el préstamo de libros. Con todo en orden, como una buena bibliotecaria, dispuesta para empezar a trabajar, busca un usuario, y cómo no podía ser de otra forma, su madre se presta a ello.

Porque una madre a veces tiene que dejarse llevar por la imaginación y la creatividad de sus hijos. Y Ceci, que está totalmente convencida de la importancia de potenciar esa faceta en su hija, lo hace. Así Alba, como toda una bibliotecaria profesional, presta libros sin parar.
¡Cuánto me hubiera gustado compartir esos momentos hogareños con ellas! Convertirme en usuaria de mi pequeña Alba. Pero dejemos a la familia en la intimidad de su hogar, para que nos sorprendan con historias como está, que superan con creces lo que jamás podíamos llegar a pensar.
Porque Alba es una niña despierta, vivaracha y locuaz, encantada de poseer una brillante y desbordante imaginación, inquieta hasta la médula, que siempre tiene ganas de descubrir más. Sorprende verla tan contagiada de los mundos de Harry Potter o con sus zapatitos de tacón. Cualquier propuesta que realizas en la biblioteca es aplaudida por ella. Incluso otros eventos, que pueden resultar de lo más satisfactorio para una niña de su edad, quedan en un segundo plano, si se trata del taller de lectura. El taller es lo principal.
Puede que sea un poco culpable de ello o puede que no, pero os puedo asegurar, que es innato en ella: su curiosidad, su imaginación y creatividad no tienen límites.
Por circunstancias de la vida hemos disfrutado muchos momentos divertidos y tiernos  juntas. Ella y yo, mano a mano, con cualquier libro, cualquier actividad propuesta, disfrutábamos como si no hubiera un mañana. Porque cuando se trata de soñar ella es la primera y a mí una de las cosas que más me han llenado como bibliotecaria es soñar con ella.
Sólo me queda dar las gracias a Alba, por todo un mundo de emociones y satisfacciones compartido. Gracias mi pequeña bibliotecaria, nunca dejes de imaginar, porque todo se puede hacer realidad.

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