lunes, 5 de octubre de 2020

Persigue tus sueños

 LOS SUEÑOS SE PUEDEN CONSEGUIR

Queridos niños y niñas ¿Cómo estáis? ¿Cuántos de vosotros tenéis la ilusión de hacer algo maravilloso o la habéis tenido y ya se ha cumplido? Que levanten la mano, por favor. Madre mía, veo muchísimas manos levantadas.

Creo que todos tenemos la ilusión de hacer algo importante.

Sí, en esta vida siempre tenemos sueños, sueños que se pueden cumplir y sueños que se quedan en eso, en sueños.

Os voy a contar la historia de una niña que tenía uno de esos sueños…

Había una vez una niña que le encantaban los animales. A sus papás siempre les decía que cuando fuera mayor quería dedicarse a curar y cuidar animales. Sus papás le decían que para lograr ese sueño tenía que estudiar mucho y que era muy difícil. Pero a ella no le importaba, ella estudiaría mucho para poder alcanzar el sueño de ayudar a los animales.

Así fueron pasando los años y la niña se aplicaba mucho para sacar buenas notas en el colegio, la maestra Doña Gertrudis estaba encantada con Josefina, así se llamaba la niña.

Un día su clase del colegio hizo una visita al oceanográfico de Valencia y Josefina disfrutaba más que nadie viendo como nadaban los peces, las rayas-mantas tan majestuosas, los tiburones tan grandes y fieros. Le fascinaba ver cómo los buzos les daban de comer, esas imágenes se quedaron grabadas en su retina ¡Qué mundo más bonito! Por la tarde les llevaron a ver los pingüinos, las focas, las morsas y los delfines, con lo grandes y pesados que parecían y cómo se movían en el agua, qué maravilla.

Pero hubo algo que le cautivó cuando miró a los ojos de los delfines, su mirada era triste y vacía. Por los altavoces se escucho una voz metálica que dijo “el espectáculo de los delfines dará comienzo en 15 minutos”

 


 

-¡Los delfines! - Exclamó Josefina. – Vamos, vamos que eso me encanta, cuando sea mayor me bañaré con los delfines.

 

Todos y todas se fueron corriendo a ver las piruetas y los saltos de los delfines. A cada salto o pirueta todo el mundo aplaudía y ella no iba ser menos. Aplaudía con tanta fuerza, que acabo con las manos rojas. Al final del espectáculo estaba emocionada, pero no podía quitarse de la cabeza los ojos del delfín que la miraba como pidiendo ayuda, esos ojos tristes y desesperados.

En el autobús de vuelta a casa, Josefina estuvo pensando el por qué de la tristeza del delfín.

Le preguntó a Doña Gertrudis: ¿Por qué parecían tan tristes los delfines a pesar de todas las piruetas de daban?

Doña Gertrudis le respondió: Los delfines son mamíferos, como nosotros, tienen vínculos familiares muy grandes y su espacio natural es el mar. Los han traído aquí para el disfrute de la gente como nosotros, para ello los han separado de su familia y de su hogar y les han enseñado a hacer monerías para conseguir una recompensa, creo que por eso están tan tristes.

A Josefina se le llenaron los ojos de lágrimas al escuchar eso. Imaginó la tristeza que debían sentir los delfines. Llegó a su casa un poco desolada, su madre al verla le preguntó: ¿Qué ha pasado? ¿No lo has pasado bien?

Josefina respondió: Ya sé lo que quiero ser de mayor, contestó ella.

Finalmente Josefina consiguió su sueño. Ahora Josefina tiene 26 años y es la jefa fundadora de una organización contra el tráfico y explotación de los delfines, vive en una isla soleada y su trabajo consiste en impedir que capturen a los delfines. Los estudia, les pone nombre, los cuida y vigila. Todos los días se da un baño en mar abierto con sus compañeros los delfines, incluso han aprendido a jugar con ella al escondite. Así fue como Josefina alcanzó su sueño de cuidar a los animales.

Disponemos de varios caminos para alcanzar un único sueño.

¿Y vosotros? ¿Tenéis alguno?

Chiqui 

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