jueves, 1 de octubre de 2020

Solo hay que querer para poder...

 “LA FAMILIA LOS             MANOLOS”

Erase una vez, un cuento donde había una familia que vivía en una aldea, donde no vivía nadie. Esa fue la razón por la que se fueron a buscar una choza, donde debían estar los animales. Así encontraron una aventura.

 Eran tres de familia: un abuelo muy alto y robusto; una anciana muy mayor que estaba ciega e iba vestida de negro hasta los pies, llevaba un pañuelo en la cabeza; y una niña que le gustaba mucho charlar, llamada  Manuela. El abuelo se llamaba Manuel. Tenían también unas vacas y unos terneros.

 Encontraron una explanada con una choza y un poco más adelante una casa abandonada. Allí se instalaron, pero faltaba una cosa, alguien tenía que sacar las vacas a pastar. Entonces tuvieron que preguntar si había alguien que pudiera sacar las vacas y los terneros a pastar. Encontraron a un niño que también se llamaba Manuel y una niña que iba en una silla de ruedas, que la cuidaba una mujer que se llamaba Ruperta.

 Este niño hizo muy buenas migas con la niña por lo que iba muy pronto, por las mañanas y por las tardes, a soltar a las vacas. Hasta que un día se le ocurrió ir a levantar a la niña que cuidaba Ruperta. Y la niña se levantó, cuando Ruperta la vio dijo: Santamaría de la Cabeza, menudo susto me has dado. Entonces todos se fueron de aquel lugar.

  Y colorín y colorado este cuento se ha acabado.

Trini

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